Enero de 2008
Hola a todos,
Ha salido un artículo titulado “Mummy in MRI-System, en el que
hablan de la nueva tecnología que Siemens está desarrollando, se llama el UTE .
Por lo visto será posible incluso visualizar las estructuras de los huesos en el
futuro.
Este es el link:
pcb007.com/anm/templates/article.aspx?articleid=18432&zoneid=60&v
Together with researchers from the University of Zurich Siemens tried to answer
the question: Can a new software for magnetic resonance imaging (MRI) systems
provide insight into the anatomy and disease characteristics of the human being,
even for those parts of the human body which, even more so for a mummy (right
picture), contain almost no water? Siemens is currently developing specific
software for picking up the signal from dry tissue and converting it into sharp
images. The ultra-short-echo-time-application (UTE) may allow visualization of
even fine bone structures without X-rays in the future.
New Software
opens new possibilities of MRI
Up to now, visualization of body tissue
through an MR system was only possible based on the tissue’s different water
contents. Hence, it was primarily soft tissue that physicians saw on MR images,
and not, for example, details of the bone structure (left picture), as will be
possible with the new software. “Not only orthopedic surgeons will be pleased –
our software will also support neurologists when examining, for example,
patients with Alzheimer’s disease with the aid of such MR images, or monitoring
the body metabolism,” explained Walter Märzendorfer, the Head of the Magnetic
Resonance Business Unit at Siemens Healthcare.
Exams of
Intervertebral Disks and Embalming Substances
What many patients will
consider great progress in gentle medicine is already a milestone in the
research on mummies. “The new software from Siemens provides us for the first
time with an absolutely non-destructive examination method without having to
moisten valuable tissue before the examination,” says Frank Rühli (right
picture), MD, Head of the Swiss Mummy Project, Anatomical Institute, University
of Zurich. Various ancient Egyptian and Peruvian mummies have been examined with
MR scanners from Siemens. This method also allowed a particularly close
examination of parts of the intervertebral disks or embalming substances used
for mummification in ancient Egypt.
Tutankamón en Londres
Un recorrido por la muestra que se realiza en el
espacio de exposiciones The Bubble de la capital británica dedicada a la
apasionante historia del faraón-niño –el antepenúltimo de la XVIII dinastía–,
que reinó hace 3500 años en el legendario Egipto.
Por Jacinto Anton
*
“Para hacerse realmente una idea de toda esa magnificencia, debe creer que
sueña al leerlo, porque uno cree soñar al verlo.” La recomendación de Viviant
Denon (1747-1825) a sus lectores al tratar de describirles las maravillas de
Karnak vale para estas líneas acerca de los tesoros de Tutankamón y su época,
hace 3500 años, que se exhiben en Londres envueltos en un emotivo y espectacular
montaje que los realza como nunca. Como el sabio, aventurero, romántico e
intrépido Denon, que paseaba por las necrópolis tebanas aún veladas de arena
llenándose los bolsillos de ushebtis y recogiendo pies y cabezas de momias, el
visitante de Tutankhamun and the Golden Age of the Pharaohs vive una experiencia
única, asombrosa. (...)
Las 130 piezas van apareciendo aquí poco a poco a
los ojos del visitante, desplegándose de una manera premeditadamente lenta y
dispersa, bajo una cuidadísima iluminación que pone de relieve su belleza y su
valor. En el laberinto de salas y niveles, con el sobrecogido sentimiento de
misterio y violación de lo sagrado que embarga a los exploradores de tumbas
–”uno se siente como un intruso”, anotó Howard Carter–, tardaremos en dar con
las propias cosas de Tutankamón. (...)
El recorrido, tras un audiovisual
de 90 segundos narrado por Omar Shariff con tono de son et lumière –uno puede
seguir con el actor si opta por el artefacto del audio tour–, se abre con una
sección dedicada a Egipto antes de Tutankamón, una introducción al mundo de la
XVIII Dinastía, de la que Tut fue el duodécimo rey, el antepenúltimo –tras él
reinaron Ay y Horenheb–. De hecho, Tutankamón fue el último de su familia, la de
los poderosos tutmósidas, cuya línea dinástica podemos dar trágicamente por
acabada en los dos nonatos (cinco y siete u ocho meses de gestación,
respectivamente) hallados en la tumba del joven faraón, en una caja en la
habitación del tesoro, hijos suyos y de su reina y medio hermana Ankhesenamón.
(...)
Pero volvamos al recorrido. Una de las características de la
exposición, que la diferencia de anteriores tours de Tut, es que esta vez, como
puntualizó muy gráficamente el poderoso secretario general del Consejo Supremo
de Antigüedades, Zahi Hawass, al presentarla en Londres, el faraón-niño ha
venido acompañado por la familia. Más de 70 objetos pertenecientes a personajes
de la XVIII Dinastía, familiares la mayoría de Tutankamón, figuran en la
muestra, iluminando la vida y relaciones del joven. Ello, que reviste de una
emotividad especial la exposición, permite sumergirse en la época y hacer
comparaciones, muy interesantes, entre las piezas de la tumba de Tut y
otras.
Así, por ejemplo, una estatua de madera cubierta con resina negra
y tocada con el nemes real, procedente de la tumba de Amenofis II (KV 35)
–tatarabuelo de Tutankamón–, nos remite a los dos célebres guardianes, extraños
e imponentes, que custodiaban el paso de la antecámara a la cámara sepulcral en
la tumba de Tut, y sugiere que estas estatuas eran fundamentales en los
equipamientos funerarios de los reyes. Otra pieza del ajuar de Amenofis II, una
realista pequeña pantera de madera –poderosa y felina– cubierta también de
resina negra, invita a la comparación: estaba hecha para portar una figura en su
dorso, posiblemente del faraón. En la tumba de Tut aparecieron dos panteras o
leopardos semejantes –quizá símbolos de la fiera diosa Mafdet, matadora de
serpientes y escorpiones enemigos del rey en su jornada hacia el otro mundo–,
con estatuillas del faraón de pie encima. Cabezas de vaca, maquetas de barcos,
ushebtis, una coqueta cuchara para ungüentos en forma de encantadora nadadora de
prietas nalgas..., muchas otras cosas permiten establecer nexos con los objetos
de Tut.
Dos de los momentos más impactantes de la exposición, en los que
se ha echado el resto escenográficamente hablando, están conectados con
personajes muy cercanos a Tut. Uno es su supuesto padre, Amenofis IV, Akenatón,
el faraón hereje, una de cuyas fascinantes cabezas colosales –procedente del
recinto de Atón en Karnak– preside una sala hipóstila dedicada a la revolución
religiosa que lideró. El otro es su bisabuela Tjuya (la madre de Tiye, su
abuela, reina de Amenofis III), cuyo imponente sarcófago dorado preside el
solemne y tenebroso espacio dedicado a la muerte y el más allá, una gran sala
decorada con las pinturas del Amduat, el Libro de lo que está en el mundo
inferior. (...)
El célebre maniquí de Tutankamón –la estatua de madera
pintada que seguramente se usaba para colgar o probar la ropa del rey– abre
contundentemente las salas dedicadas a Tut, con los tesoros de su tumba,
descubierta en 1922. En ellas le veremos, a través de sus objetos, en sus
papeles de sumo sacerdote y dios encarnado (figuras sagradas, algunas
notabilísimas), comandante supremo del ejército (armas: escudo, maza) y jefe de
Estado (cayado y azote, representaciones como rey del alto y bajo Egipto;
ornamentos: bastones, abanicos, trompeta). La vida personal, íntima, de Tut, que
nació alrededor de 1343 antes de Cristo y murió en circunstancias no
esclarecidas, puede que en un accidente de carro en 1323 antes de Cristo (se
convirtió en faraón a los 9 o 10 años, en 1333 antes de Cristo), aparece
representada por la caja de juego, los cosméticos (el simpático recipiente de
marfil en forma de pato), una sillita de ébano que usaba de niño (pálido remedo
del trono de oro, pero tan emotivo al mostrar trazos de uso). Y surge de manera
turbadora en los delicados relieves de una de las piezas más maravillosas, la
pequeña capilla dorada hallada en la antecámara de la
tumba.
Probablemente nunca antes se ha exhibido esta pieza divina de
manera tan conveniente para apreciar sus exquisitas decoraciones. En ellas
podemos observar, con la intensidad de privilegiados voyeurs, las muestras de
afecto entre unos jovencísimos Tut y su esposa, vestida con ropas vaporosas
dignas de un Women’Secret tebano. Muchas escenas poseen claras resonancias
sexuales –se ha señalado que la cacería de aves con palos es una metáfora del
sexo: arrojar el bastón se decía igual que follar–. Son seguramente rituales,
pero es imposible no ver en ellas una muestra de la atracción verdadera entre
los dos dorados adolescentes hechos en realidad, al fin y al cabo, de carne y
humano deseo.
Hay que destacar la significativa presencia en la
exposición del sensacional reposacabeza de cristal azul oscuro con bordes de oro
que procede de la tumba de Tutankamón, aunque Carter nunca lo inventarió (llegó
al Museo Egipcio en los años cuarenta, discretamente, tras la muerte del
descubridor), y que sin duda Hawass ha incluido en la selección para recordar
las mentiras y hurtos de Carter y Cranarvon, la historia no oficial del hallazgo
como la ha explicado Thomas Hoving en su libro, convertido ya en una clásico
(Tutankamón, la historia jamás contada. Planeta, 2007), al que Hawass se refirió
concretamente.
En la presentación de la muestra, el responsable de las
antigüedades faraónicas de Egipto, que no tiene pelos en la lengua ni se corta
nada, aprovechó para subrayar ante toda la prensa británica que a lord Carnarvon
“lo único que le interesaba era llevarse cosas”. (...) A Carter, sin embargo,
pese a recordar que dañó la momia y distrajo objetos ilegalmente, le rindió un
insólito homenaje: “Era un gran hombre e hizo la mejor excavación que permitía
la época”. La exposición incluye, precisamente, una sección dedicada a la
memoria de Carter y su patrono. Y un objeto sensacional que guarda una relación
emocionante con el descubridor de la tumba: la hermosa copa de alabastro de
Tutankamón en forma de loto –un verdadero Grial faraónico relacionado con la
inmortalidad– que luce la inscripción que se copió en la lápida del propio
Howard Carter.
Las piezas más señeras de la exhibición, los tesoros de
los tesoros, se encuentran hacia el final. Es el caso del pequeño sarcófago
antropomorfo (39,5 centímetros), una verdadera joya, en el que estaba embutida
una de las vísceras de Tutankamón, su hígado momificado. Esta pieza momiforme,
con decoración en rishi (plumaje), se utiliza como el emblema de la exposición,
pues el rostro se parece mucho, en miniatura, al de la célebre máscara dorada de
Tut, la gran obra que en este tour no ha viajado. Esa ausencia ha provocado
decepción, pero Hawass la ha justificado por la fragilidad de la pieza. No es
retórica: hace veinte años, durante la gran gira de los tesoros, el tocado de la
diosecilla Selkis, una de las protectoras de la capilla canópica de Tut –uno de
los íconos del tesoro del joven rey–, sufrió daños, y el Parlamento egipcio votó
entonces que los objetos no viajaran nunca más. De nuevo, como en la capilla
dorada, la presentación y la iluminación de la pequeña pieza son antológicas y
permiten admirar detalles insólitos. (...)
El corazón de la exposición,
su sanctasanctórum, su momento estelar, es la sala que reproduce la cámara
sepulcral de la tumba de Tut. En ella, en una atmósfera en la que uno se siente
transportado a través de un abismo de tiempo, en un remolino de siglos, se
exhiben la asombrosa diadema real de oro e incrustaciones halladas en la cabeza
de Tutankamón, con la cobra y la cabeza de buitre desmontables –fueron retiradas
para el vendado y aparecieron entre las piernas de la momia–, el rutilante
pectoral de oro en forma de halcón y la preciosa daga ceremonial del mismo
material, con su funda, que aparece suspendida mágicamente en el aire como el
puñal en la sangrienta visión de Macbeth.
El País Semanal.
Hola a todos, mas noticias sobre Neferinpu, y como no...son noticias de los
checos
os pongo el link, está en inglés y se titula el artículo
Secrets of the tomb of
Neferinpu
http://egyptologie.ff.cuni.cz/?req=id:70
Las
fotos son espectaculares
Cuelgo más fotos, se que son grandes,pero vienen de la página de los
checos



Y aqui está el artículo en inglés, saludos egiptomaníacos
The story
of the exploration of the mysterious tomb of priest Neferinpu, who lived in
ancient Egypt in the 24th century BC has been unfolding already for two years
and its end is still nowhere within our sight. The tomb was discovered in the
spring of 2006, and in the same season, the chapel which housed the cult of this
priest and other members of his family was also brought to light.
The
tomb itself measured 14 x 9 meters and the eastern part of its superstructure
contained a long corridor chapel, to the west of which there are the mouths of
five shafts. The shafts lead to the tomb’s substructure and to five burials,
four of which have been examined hitherto. The chapel also contained, still in
situ, the lower part of the so-called false door, a magical gate which connected
the ancient Egyptians with the realm of the dead to the west of the Nile valley.
The decoration of the limestone door was executed in unusually high quality and
besides Neferinpu’s name and idealized figure, the decoration included also the
list his titles. Therefore we know that he was employed as a mortuary priest in
the Abusir pyramid complexes of kings Neferirkare and Niuserre, where the Czech
team has been working since the 1970s under the direction of Professor Miroslav
Verner. The chapel had originally contained another three false doors, these
have, however, been destroyed probably already in antiquity.
Neferinpu
was also a king’s confidant, overseer of the judgement hall, priest of the
goddess of justice Maat, royal herald and priest of the sun god Re in the sun
temple at Abu Ghurab. Such a sequence of titles is typical for ancient Egyptian
officials, who could hold both priestly and secular offices.
The burial
chamber was explored during last November, and it necessitated the cooperation
of a number of scholars and scientists from various fields. The burial chamber
was well hidden at the bottom of a 10 meters deep shaft, and the entrance was
covered by a wall of stones and bricks. After this wall had been carefully
dismantled, the entrance to the burial chamber appeared. The chamber measured
approximately 4 x 2 m and was a little less than 1.30 m high, and it was to a
large extent occupied by a large limestone sarcophagus containing the intact
body of the ancient Egyptian dignitary. Items of burial equipment were scattered
around the sarcophagus, including 10 beer jars with sealings, wooden canopic
chest with four limestone cases for the mummified viscera, 75 limestone vessels
for symbolic offerings of food and drinks, offerings of beef, and a stone blade.
The beer jars (one for each day of the ancient Egyptian week) should have
originally contained beer, but as the ancient Egyptians were usually rather
pragmatic even in their faith, they filled them only with Nile mud to lower the
expenses.
The greatest surprise, however, was the burial itself. After
the lid has been shifted aside under very strict security measures, we were
looking at the badly mummified and almost destroyed body of Neferinpu himself
and at his personal belongings. He lay stretched out on his back and with his
head to the north. Along his left side there was a long wooden staff decorated
with golden strips, and his left hand held the kherep sceptre, a symbol of his
high rank and authority. At his left shoulder there was a beautiful wooden
head-rest and somewhat closer, a small alabaster vessel originally containing
aromatic oil. He was also wearing a golden collar. His arms, head and wrists
were decorated with bracelets of faience beads, of which several hundreds were
found.
According to preliminary anthropological findings, Neferinpu died
at the age of approximately 50 years – this means that he reached quite an old
age for an ancient Egyptian.
Years 2008 and 2009 should bring the final
answer to the numerous questions connected with this tomb, above all with
respect to the additional unexplored underground rooms, which are still awaiting
the archaeologists in the tomb. Even now it is, however, clear that his intact
burial chamber represents a unique source of knowledge for the many disciplines
that are employed in the course of Czech excavations on the pyramid field at
Abusir.
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Recupera Egipto un relicario de la época ptolemaica
Cultura - Jueves 17
de enero (07:26 hrs.)
Estaba en posesión de la Universidad
del Sur de Illinois, en EU
El Financiero en línea
El Cairo,
17 de enero.- Egipto ha recuperado un relicario de un gato de la época
ptolemaica (325 a.C.-30 a.C.), que estaba en posesión de la Universidad del Sur
de Illinois, en Estados Unidos, informó hoy el ministro de Cultura egipcio,
Faruk Hosni.
Según un comunicado difundido por el Consejo Superior de
Antigüedades (CSA), la Embajada de Egipto en Nueva York recibió hoy el objeto de
manos de las autoridades de la universidad.
Zahi Hawass, director del
CSA, explicó que dentro del relicario, hecho de bronce y sobre el que se hallan
dos pequeñas estatuas felinas, se guardaban restos de un gato, un animal sagrado
en el Antiguo Egipto.
El entonces director del Museo de la Universidad
del Sur de Illinois compró la antigüedad en 1996 a un coleccionista privado de
París.
Sin embargo, hace un mes, Egipto comenzó a seguir la pista del
relicario después de que Donna Bachman, la actual directora, escribiera al CSA
para solicitar permiso para exhibir el objeto en la colección del museo y pidió
información sobre la pieza y sus orígenes arqueológicos.
Hawass y su
equipo reclamaron la pieza, a lo que accedieron Bachman y el consejo de
dirección del museo.
Desde la Embajada de Nueva York, el relicario
viajará próximamente a Egipto, donde un equipo encabezado por el director de
Antigüedades Robadas del CSA, Ahmed Mustafa, se encargará de verificar su
autenticidad y procedencia.
Desde 2002, la agresiva campaña de Egipto
para recuperar sus antigüedades ha devuelto al país más de 5.000 piezas que
habían salido del país de forma ilegal. (Con información de
EFE/APB)
http://www.elfinanciero.com.mx/ElFinanciero/Portal/cfpages/contentmgr.cfm?docId=99691&docTipo=1&orderby=docid&sortby=ASC
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